
Se supone que estoy ocupadisima. Entonces dormir, hacer llamadas pendientes (per secula seculorum) o ver una buena pelicula son cosas que, justo o no, pasan a segundo plano. Por eso fue un regalo maravilloso hoy ver en clase de 2:00 (justo despues de un bestial almuerzo mexicano) El dia de la Bestia.
Como no decir que la señora tiene un refinado gusto en estas cuestiones cinematograficas, aunque sus clases generalmente lleven a la somnolencia...
No se si sea porque hace tanto no me sentaba a ver una pelicula entera (De hecho, creo que es la primera pelicula occidental que me veo de principio a fin en el 2011), pero quede facinada, otra vez, con esta de Alex de la Iglesia. La pelicula desdibuja a la perfeccion los limites entre lo bueno y lo malo. No entiendo como (creo que por eso es que me encanta), pero De la Iglesia hace que uno pueda terminar en una discusion infinita de que es la cosa con el cura. Mas terquedad que astusia? Mas empeño que sangre fria? Mas estupidez que cojones, joder? Y entre todo los personajes (y hablo en general de los personajes de este director español) andan con cargas emocionales tan grandes que los hacen tan reales, que causan tanta simpatia a pesar de lo absurdo que contado asi, rapidito, puede parecer. Como carajos es que cambia asi el significado mas obvio de los logicamente buenos y malos, a los 5 minutos de haber empezado la pelicula... El asunto se vuelve mas y mas perverso a medida que sigue la historia. Me parece que al final todos resultan ser buenos, y felizmente derrotados, los heroes salvan a la humanidad. Un tragico final feliz. Y es que su firma esta en sus finales. Porque no viene al caso hablar del crimen Ferpecto, pero, dios, podria hacerlo por paginas y paginas...
Por otra parte, la sangre, la transformacion de la oreja del cura de figurativa a abstracta a lo largo de la nochebuena, los puños, los tiros... la firma de De la Iglesia, que asegura la imposibilidad de que uno se duerma en cualquier punto de la pelicula. Pero aun asi, mantiene estos elementos en su justa medida. Gracias, talvez, a la desmedida catarsis en cosas como Accion Mutante, en la que no se ahorro ni medio centimetro cubico de sangre, tiros y maquillaje.
Pero ya me callo. Aqui no me permito quejas. Alex de la Iglesia hace parte de ese altar que le tengo dedicado a los dioses de su raza. Ademas, agradescamos por eso tambien: han venido a la tierra a mezclarse entre nosotros, han venido en forma de usuarios de twitter. Alleluyah.


